Perros viejos, perros jóvenes (poetas, vanguardias y tradición)
Agosto 26, 2007
uno
En un relato titulado Investigaciones de un perro Kafka coloca en palabras del narrador, un perro con pretensiones de cientÃfico, el siguiente comentario: “¿Y quién puede hablar en estos tiempos de juventud? Leer artículo
¿Por qué editar poesÃa?
Agosto 26, 2007
ALFREDO HERRERA
Nos reúne una pregunta que es, en sÃ, un sÃntoma de muchas catástrofes sucesivas. ¿Por qué editar poesÃa? Analicemos un poco el asunto y antes preguntémonos ¿quién hace la pregunta? No es el poeta, pues para él es cierta, necesaria, la posibilidad misma de verse en letra impresa. ¿El editor? Muchas veces, quizá, cuando la ha editado, no cuando le interesa esa suerte de espectáculo encerrado en sà mismo que es el best seller. ¿El librero? De cierto no, pues sólo se preguntarÃa por su exhibición, por el servicio que ha de dar, en los ejemplos honorable, al lector. ¿Es, pues, este último personaje, el lector, quien se hace la pregunta? No lo creo. Porque quien la lee no necesita siquiera planteársela, y quien no la lee difÃcilmente repara en ella. Entonces, ¿quién pregunta? Necesariamente un administrador. Alguien que administra los haberes y deberes de una editorial, y en la duda misma aparece la primera catástrofe: el cedazo de las ventas. Ese es el primer motivo de la interrogante. Pero también quien administra la cultura, ¿vale la pena editarla, promoverla, programarla cuando a nadie le interesa? Nuestra segunda catástrofe asoma la cabeza: el espectáculo, los ideales masivos de la cultura. Y por último quien administra los contenidos mediáticos. ¿Para qué editarla si no tiene público? Y esas catástrofes nos obligan a explicar y explicarnos ciertas obviedades. Las ventas, que otros no menos ingenuos llaman el mercado, unifican el sentido, no lo cambian, ni pueden llegar a aportar uno nuevo. Por ello, los editores que publican para el mercado terminan por saturarlo y por saturarse a ellos mismos. Porque vuelven al contenido un espectáculo añorado por muchos. Ya lo hemos logrado como sociedad en las artes plásticas, donde hay largas filas para ver, no importa a quién, y donde el precio de una obra de arte alcanza la cabeza de las secciones culturales e, incluso, es motivo de falsos asombros en ciertos noticieros. Es decir, hay un público para tamañas magnitudes. Claro, llegamos a nuestra última catástrofe, la fama; la poesÃa tiene fama, pero sólo la que no se lee, por eso hay algunos poetas tan famosos y homenajeados. Como bien dice Christian Prigent, casi siempre gusta mucho la poesÃa que no se lee. Por eso el gusto por la poesÃa es inmenso. Y, por ello mismo, cada dÃa está más ritualizada. Estas mismas palabras, este evento, no son sino uno más de los rituales catastróficos. Salvemos a la poesÃa, nos dicen los amantes de las causas perdidas. Y lanzamos un dÃa internacional de la poesÃa, para que todos estemos tranquilos ante la catástrofe. Por desgracia o por ventura este dÃa no servirá para evitar la desaparición de la poesÃa, pues la poesÃa ya desapareció, pues no es más que desaparición, por volver a citar a Prigent. Desaparición de sentido, creación de uno nuevo.
He aquà la razón única de editar poesÃa: crear otro sentido. Mejor, la razón única de escribirla y leerla. Porque si para algo sirve el oficio de editor es para contribuir, aun cuando sea mÃnimamente, a esa gran conversación que es la cultura, y hacerlo ofreciendo sentidos, o sin-sentidos, o in-significancias. Y por ello no dejo de pensar en la pregunta inicial. Porque la pregunta, al final de cuentas, no es la correcta ni la importante. Hemos de preguntarnos, y tratar de responder en verdad a la interrogante más definitiva, no ¿para qué editar poesÃa?, sino algo más directo y urgente: ¿para qué la poesÃa? Y editarla es, al menos, tratar de poner sobre la mesa esa pregunta y esperar muchas y múltiples respuestas.
Texto leÃdo hace algunos varios años en el dÃa internacional de la poesÃa en la ciudad de México.
¿Y por qué escribes poesÃa?
Agosto 26, 2007
Daniel Aldaya
Querida Malfenti: Me preguntas en tu última carta qué puede llevar a una persona a escribir poesÃa en estos tiempos de prosa que nos habitan. Leer artículo
Para qué sirve la poesÃa: el concepto de poesÃa en Octavio Paz
Agosto 26, 2007
PRÓCORO HERNÃNDEZ OROPEZA

Dicen que la poesÃa es un trabajo estéril y no sirve para nada. Es una pérdida de tiempo en este mundo globalizante y amorfo, un desperdicio del intelecto, una entelequia espiritual mal retribuida.
La poesÃa se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor. Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espÃritu, asustar una soledad y alejar una tristeza. Sirve también para reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la luna es medicina para el mal de amores.
Por medio de la poesÃa podemos hacer hablar las flores y voltear el cielo de cabeza, cambiar la tarde de lugar. Es un buen recurso para transgredir la monotonÃa y curar el insomnio.
Un simple verso trastoca el sentido de una palabra, de un enunciado. El verso es una transgresión del sentido común, un ahogado del poeta, un halo mÃstico que impulsa los dedos, un flagelo al silencio.
A través del verso el poeta reflexiona acerca de la vida de una mariposa, de la muerte de un minuto en las manos del tiempo. Por medio del trabajo refinado de la palabra se desdibuja el rostro de un recuerdo, la desventura de un te quiero en la boca del blasfemo.
En fin, la poesÃa es útil de muchas maneras, pero sobre todo es instrumento para observarnos a nosotros mismos, como expresa el poeta y pintor chino Xingjian. Porque cuando se concentra la atención internamente surge la poesÃa y empieza la aventura emocional de la palabra.
Octavio Paz afirma que la poesÃa no es una actividad mágica ni religiosa, no obstante el espÃritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin, muy bien pueden ser mágicos o religiosos. Mientras que en la religión lo sagrado cristaliza en el ruego, en la oración, en el éxtasis mÃstico, en un diálogo o relación amorosa con el creador, el poeta lÃrico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dos situaciones extremas: una de soledad y otra de comunión.
¿Qué pretende el poeta cuando expresa su experiencia? Paz contesta: “La poesÃa ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesÃa de soledad o de comunión. Porque la poesÃa que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemiaâ€.
El poeta, agrega Paz, tiende a participar en lo absoluto, como el mÃstico, y tiende a expresarlo, como la liturgia y la fiesta religiosa. Esta pretensión lo convierte en un ser peligroso, pues su actividad no beneficia a la sociedad; verdadero parásito, en lugar de atraer para ellas las fuerzas desconocidas que la religión organiza y reparte, las dispersa en una empresa estéril y antisocial. En la comunión el poeta descubre la fuerza secreta del mundo, esa fuerza que la religión intenta canalizar y utilizar, a través de la burocracia eclesiástica. Y el poeta no sólo la descubre y se hunde en ella: la muestra en toda su aterradora y violenta desnudez al resto de los hombres, latiendo en su palabra viva en ese extraño mecanismo de encantamiento que es la poesÃa.
La poesÃa es la revelación de la inocencia que alienta en cada hombre en cada mujer y que todos podemos recobrar apenas el amor ilumina nuestros ojos y nos devuelve el asombro y la fertilidad. Su testimonio es la revelación de una experiencia en la que participan todos los hombres, oculta por la rutina y la diaria amargura. Los poetas han sido los primeros que han revelado que la eternidad y lo absoluto no están más allá de nuestros sentidos, sino en ellos mismos. Esta eternidad y esta reconciliación con el mundo se producen en el tiempo y dentro del tiempo, en nuestra vida mortal, porque la poesÃa y el amor no nos ofrecen la inmortalidad ni la salvación. Nietzche decÃa: “No la vida eterna, sino la eterna vivacidad: eso es lo que importaâ€.
Luego entonces la función de la poesÃa, en un mundo vacÃo pero computarizado sirve de mucho y aunque no alivia, ni corrompe, purifica. No tiene más ideologÃa que un alma y un espÃritu en confrontación con todo lo que le rodea. El periodista Braulio Peralta, en el prólogo a una larga y de las últimas entrevistas a Octavio Paz sentencia: “Heraldos de sà mismos, los poetas viven un mundo aparte: mensajeros del destino, en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los escuchan, los leen y atienden. Vivimos con los ojos abiertos pero ciegos ante las premoniciones que nos anuncian. ¿De qué sirve pensar y sentir si todo ello no ayuda a vivir más y mejor? El ser y la nada nos arrojan al vértigo de la ignorancia. Tendrá el poeta que gritar sus versos por teléfono, enviarlos por fax, a través de Internet, o leerlos por televisión? Hasta eso, en los tiempos actuales, le está vedado; nadie quiere oÃr verdades a fin de siglo. Eliot seguirá vivo para los mass media.
En tono de queja Peralta señala: “La poesÃa -la palabra del poeta- ha sido menospreciada en este siglo. Pero no ha muerto. Dicen que cada 50 años nace un poeta -poeta mayor, con ideas- en cualquier paÃs. Poetas que defienden la poesÃa, porque los versos son inseparables de la defensa de la libertad. SÃ: la poesÃa no se lee en los estadios. Pero no agoniza. En medio de la turbulencia del fin de siglo, algo queda: un puñado de hombres que describen el mundo con versos y prosa poética.
Y para concluir, que mejor que esta definición de poesÃa, vertida por David Huerta
Sharp as a razor blade
Los poetas suelen declarar,
En algún momento exaltado y profuso,
Que la poesÃa es
O deberÃa ser, para ellos, tal o cual otra cosa.
Yo no querrÃa asumir el estilo de mi declaración
Al de aquellas. Básteme pedirle
Al curioso lector
Que traduzca y entienda (“filo
Para cortar el tiempo en dos pedazos
De espejo, de sÃlaba o fuego, de ropaje
Caliente o de hospitalaria desnudezâ€)
La breve frase en inglés
Que encabeza estas lÃneas.
Tomado de la Revista Interforum
¿Cómo escribir novelas y relatos?
Agosto 26, 2007
RAMÓN FERNÃNDEZ PALMERAL
Un amigo me propuso que le enseñara algunos trucos para escribir novelas y relatos, lo cual me molestó en cierta manera, porque un escritor que pretenda ser profesional de la novela o del relato, como profesional lo es un médico, un ingeniero o un técnico en informática, no puede usar trucos o fullerÃas en su oficio como si el arte de escribir novela y relatos fuera una cuestión de magia o malabarismo de palabras, juegos nada más, como si cualquier hombre o mujer, que haya fracasado en su profesión y necesitando salir del paro profesional busque en el relato o la novela dar el golpe de suerte.
Esto de aprender a escribir novelas o relatos en un mes con la intención de ganar un premio es un engañabobos, esto no es asÃ, no es suficiente apuntarse a un taller de escritura creativa o por Internet y ya salgo escritor, no, no nos engañemos, todos pueden escribir y es un propósito loable, pero no piense el joven vaguete, el jubilado ocioso, la ama de casa menopáusica o el solterón aburrido que se puede escribir un best-seller, recibir un premio y que te paguen millones por derechos cinematográficos. Siento mucho desengañar a ilusos y a quienes creen que la escritura es un truco, conocer unas mÃnimas reglas, usar el ingenio (porque yo soy el mejor) enredar una historia, prácticar un poco y ya está; las reglas para escribir son estúpidas, lo dijo un premio Nobel: Sinclair Lewis. Todo resultado no se reduce simplemente al trabajo, lo siento, esto de escribir es un oficio de largo aprendizaje, de largas horas perdidas en el oceánico mar de la desilusión. El relato y la novela entran dentro de la Literatura artÃstica, por ello si eres artesano y no artista, lo mejor es que lo dejes ya.
Toda obra creativa es primero un proceso mental y una vocación, no un entrenamiento deportivo u ocioso, no es vender electrodomésticos. En primer lugar hay que leer y leer mucho como aconseja Miguel Delibes, copiar textos (imitar a los maestros) y escribir más, y luego romper más papel que el que se ha escrito. Lo más terrible de este asunto artÃstico novelesco es creer que cualquiera puede escribir el Código da Vinci, o un Harry Potter, o ser un Arturo Pérez Reverte y que te nombren académico y luego hacerse millonario jajajaj… ¿Y la técnica? Dónde está tu técnica, ¿dónde has estudiado el arte de la literatura, quién te dio el diploma de escribidor? Acaso crees que un pintor cualificado contemporáneo o un decorador nace espontáneamente, que no ha estudiado cinco años Bellas Artes en una Universidad, pues el tÃtulo de “escritor” se gana igualmente.
Lástima me dan estos ilusos porque se pasarán la vida escribiendo sin resultado alguno, perdiendo su juventud o madurez en un sueño imposible: la fama de ser un escritor reconocido, premiado y vendiendo libro en una caseta de Feria del Libro o asistiendo a los congresos de Literatura. Esto sólo pasa en la pelÃculas. Tamién puede pasar si te pagas una edición. Lo primero que hace un aficionado es esribir poesÃa, sin haber leÃdo un soneto de Lope, de Aleixandre o Miguel Hernández, (porque no me hace falta), creen que un poema es inventarse una historia abstracta luego darle ponerlos en versos. Otros creen que hacer versos es tomar un texto darle al ordenador a una columna y como el solito se haen versos ya está. ¿Aquién quieres enagañar? Ensañar, por Dios, pero en qué mundo te crees que estás metido, qué crees que los del Comité de lecturas son imbéciles.
Para crear un relato o una novela digna, lo primeroque hay que tener es imaginación, intuición, experiencia de la vida, fantasÃas y sueños. Los escritores somos unos “soñabobos”, buscamos en la escritura lo que no somos capaces de encontrar en la vida real. Se puede escribir una historia, una historia propia, todo el mundo tienen una historia y guarda una novela en ella, pero cómo se hace ésto, cómo se saca la nove al de la historia propia y personal al estimo de Cien años de soledad de GarcÃa Márquez, aquà está el dilema, el enigma, cómo escrir y no parecerse a los demás.
Además de estas cualidades innatas hay que conocer la técnica, aunque la técnica por sà solo no es suficiente. Hemos de tner en cuanta el argumento principal de la novela, la gráfica de intrigas, los personajes primarios y secundarios…; las escenas se encuban, primerocrecen mentalmente durante meses o años, después se pasará a un borrador, y este borrador irá engordando poco a poco al que hay echarle uno o dos años, a ocho horas diarias, abandonarlo durante un par de meses o años y volver a repasarlo, y luego para que no la quiera leer ningún editor (el editor no los lee, los leen los asesores o lectores profesionales). Es posible que tu relato tampcoo lo quieran en una revista por entregas, porque necesitarán una recomendación previa, o salvo que te hayas hecho un currÃculum a base de medias verdades, también empezando a enviar a revistas digitales en Internet, que son menos exigentes.
Muchas gentes están convencidas y vive en el convencimiento cristiano de que si haces el bien recibirás bienes, de que si escribes con seriedad, algo bueno saldrá, esta es la lógica del principio de la compensación por el sacrificio y el esfuerzo o del premio por las cosas bien hechas y por lo bien que te has portado, que si eres buen cristiano/a irás al cielo, o sea, el éxito asegurado, o si te portas bien recibirás regalos de los Reyes Magos; pues no, esto no es asÃ, depende de muchas circunstancias, primero hay que tener talento y luego sudar, tener un «sudor» diferente a los demás escritores, un olor a tinta, un gorrión nunca será un pavo real por mucho que lo intente. Es más fácil acertar una bonoloto que ser un escritor famoso y aparecer en las Enciclopedias.
Si a pesar esta introducción, verdades incuestionables, advertencias severas, no os habéis desanimado, os daré algunas observaciones más que consejos, porque no quiero dar consejos a nadie de mi propio fracaso, o de mi propia experiencia. La primera observación: no pidas opiniones o recomendaciones a escritores profesionales, ellos tienen también problemas. Tampoco pidas consejos de cómo hacer o deshacer un relato o una novela, cada autor ha de ser su propio censor, conciencia creadora creadora o intución, olfato de escritor o periodista, es decir, cada autor ha de hallar su propio camino, tener olfato, su propia técnica, ha de ser original como original es su personalidad: un ser único e inimitable. Por este camino, puede, sin demasiada fortuna, que alguna vez escribas algo digno y no un folletÃn rosa de kiosco en papel reciclado. La flauta no toca por casualidad. Aunque el burro tocara la flauta siempre será un burro y no un director de orquesta.
Me gustarÃa centrar este breve trabajo en la cuestión creativa más que en cómo publicar que esto es otra cuestión todavÃa más peliaguda, de una forma práctica y directa, una sÃntesis, con esquemas, sin que sea un aburrido ensayo sobre novelÃstica o teorÃa de la novela, sino que iré directo a la técnica del arte de escribir relatos y novelas, si entrar en el mundo de los intereses editoriales, que es otra cuestión aparte, muy distinto del propósito primigenio de crear, fin primordial de este trabajo.
Entraré solamente en la técnica de escribir novelas o relatos de calidad literaria, no de cómo escribir correctamente que es asignatura de Gramática, o cómo ganar un premio literario, no, nada de esto, sino de los atajos o sistemas que usan los escritores para llegar de la oreja de los lectores, y llevarlos a tu terreno, es decir, crear adictos a tu estilo personal de escribir y pensar, vivir y soñar. Soñemos juntos, y el escritor pone un anuncio con cada libro: “Busco a lectores para soñar juntos”.
Si puedes encontrar otra diversión que no sea la escritura, no dudes en dejar la inútil escritura. Un servidos de ustedes ha escrito unas veinte novelas y unos 200 relatos, ninguno de ellos vale un duro para las editoriales.
¿CÓMO COCINAR UNA NOVELAS CON TRAMA?
1.- Nadie sabe cómo se escribe una novela. Existen múltiples definiciones que, sin duda alguna, no nos van a aclarar nada que nos sirva como mulo de carga, lo que sà puedo decir es que se trata de la composición literaria más compleja que el ser humano haya podido inventar, realizar y exponer a los demás. Porque además, la novela, como obra de arte que es, está sumida a su vez en un constante proceso de evolución y creación, capaz de sumir al lector en una especie de letargo y adicción permanente.
La novela tiene épocas de éxitos y periodos de estancamiento, se dice que la novela ha muerto, no es cierto, puesto que cada vez se leen más novelas que cualquier otra creación literaria. Novelas de todo tipo, comerciales, bet-seller, buenas y malas. Aquà vamos a estudiar la novela buena con trama, no la narrativa que es otra forma de narrar una novelación donde se pueden contar sucesos inconexos y barrocos al libre albedrÃo del autor sin argumentos ni tramas. Para demostrar que la novela no ha muerto tenemos un ejemplo reciente como es el Código da Vinci, o las novelas de éxito de cartagenero Arturo Pérez Reverte o las de ubetense Antonio Muñoz Molina.
2.-Los apartados que presento a continuación sólo son un intento de acercamiento a los ingredientes esenciales que deben contener o debieran contener una novela tipo, ya que si tocara todos los géneros serÃa alejarme de la idea principal: la creación. Sólo quiero mostrar cómo se cocina una novela con trama, empezando por la compra de las materias primas en el mercado de la experiencia hasta su presentación a la mesa de una editorial.
3.- Es imprescindible, para completar los esquemas que presento, tener a mano dos libros: El arte de la ficción, de David Lodge, PenÃnsula. Y Manuel para Cuentistas, de Teresa ImÃcoz, PenÃnsula. Otros libros de consulta no sobrarán, pero sin estos dos libros que acabo de reseñar es difÃcil empezar a escribir una novela medianamente buena.
II
FUNDAMENTOS:
1.- TIPOS DE NOVELA con trama:
Novela negra o de crÃmenes o policÃaca.
Novela de suspense e intriga.
Novela psicológica.
Novela histórica.
Novela arqueológica (se investiga un crimen ocurrido en la antigüedad)
Novela de enigma o ingeniosos pasatiempos.
Novela de espionaje.
Novela deductiva.
Novela-rÃo (el detective está implicado en el suceso)
Novela de ficción.
2.- Primero hay que preguntarse para qué quiero yo escribir una novela. Sincérate a solas contigo mismo. ¿Soy yo un artista de la escritura, tengo olfato de escritor? Si al contestar estas preguntas las respuestas nos llenan de plena satisfacción y deseas escribir una, o empezar, la labor es dura, y podemos seguir preguntándonos: ¿Qué público quiero que me lea? ¿Quiero escribir con seriedad o algo folletinesco para distraerme ante mi ordenador como un pasatiempo? ¿Quiero escribir para que me quiera mi familia y sorprender a los amigos y vecinos o porque quiero escribir de verdad sin importarme los fracasos? ¿Qué temas prefiero: policiaco (thriller, negra), histórica, erótica, bélica, amores, psicológica, fantástica, etc. Acertar con el tema acorde con los gustos del momento supone el éxito de ventas de la novela, sobre todo para la primera novela u “ópera prima”. Ten en cuenta que tu propia experiencia de la vida te dará el tema de la novela, y no te salga de ahÃ, no te metas en el nido de la tórtola, la tórtola conoce su simple nido mejor que nadie. Posteriormente dependerá de la firma del autor, de la capacidad publicitaria de la editorial y otros procedimientros extra literarias.
Para empezar, diré que sin ordenador no se puede escribir una novela, además, si se contrata una editorial te pedirá el disket de la obra. Nos servirá además para ir haciendo copias en papel que hay que dar a corregir, estudiar, rehacer.
3.- Antes de proseguir no quiero olvidarme de algo muy importante. La literatura artÃstica no es nada serio, es un juego con reglas no escritas, pero un juego donde sólo ganas los mejor preparados es este arte. Otro estilo liteario, muy distinto, puede ser una carta, un informe, un acta notarial, jurisprudencia, un libro de texto o un tratado de historia. Algunos escritores experimentados dicen que novelar es como cocinar: un poco de aquÃ, otro de allà y mucho amor. No exactamente es asÃ, pero vale para tenetcer que concinar tambien es intución, orden y reglas, si no que se lo pregunten a Arguiñano.
Muy importante es tener algo que decir, ganas de decir y talento para decirlo. ¿Quien empieza con tenacidad y sin desaliento acabará siendo un escritor de novelas?, peudes, no lo sabemos, el éxito nunca es anónimo. Siempre se ha dicho que la práctica hace maestros, para aprender a escribir solo existe una regla: escribir y escribir. A pintar se aprende pintando. Leer es importante, pero si lees demasiado no tienes tiempo de escribes. Tiene que llegar un momento en que digas basta de lecturas. Cuando te pones a escribir el periodo de lecturas ya pasó, ahora tienes que escribir con tenacidad y mucha soledad. Mi consejo serÃa que si puedes te dediques a otra cosa, te dará más satisfacciones.
4.- Es de mucho mérito empezar y acabar un relato o una novela, pero no está al alcance de todos, cuando una novela se guarda en el cajón por años deberÃa estar concluida, unos repasos no les viene nunca mal. Porque seguir con la trama de algo que se ha dejado años en el cajón es complicado retomarla, porque se olvidan muchos detalles y nombres de personajes. Si se guardan en el cajón sin concluir acabarán oxidadas. Lo que sà es aconsejable, es que una vez se ha dado como finalizada y editada no volver a releer jamás, porque esto provocará insatisfacciones, siempre se pudo escribir mejor.
5.- Para mÃa una novela es una historia principal más la suma de otras pequeñas historias o relatos anexos o interrelacionados o serie de anécdotas que le suceden a los distintos personajes. Lo ideal es ir escribiendo relatos cortos, aunque no tengan relación entre ellos, luego tan sólo tenemos que enlazarlos, unirnos en el mejor momento que, es tarea y capacidad del artista entrenado, porque no nos equivoquemos, un escritor siempre está escribiendo la misma novela, lo que sucede es que cambia el tema y las tramas. Tambien estás la historia cruzadas. Historia A e historia B, de la que sale la historia C, tras la inflexión o unión de las dos hsitorias paralelas. Uno de loa mejores ejemplos en seguir el ritomod e la pelÃculas. El cine es el gran beneficiado de una buena novela, donde el le lector se convierte en espectador, que parece igual pero no es lo mismo.
6.- Hay que elegir un estilo propio de escribir, este es el marchamo que tiene la pluma del escritor, su propio estilo, y por ello hay que luchar y mantenerlo, lo que dije del olor de tu sudor, diferente a los demás. El estilo es el hombre. El ejemplo más cercano y visual lo hallamos en los pintores, ellos, muchas veces, renuncian a pintar como otros pintores famosos, y no se pueden permitir el copiar, han de investigar en su campo para crear algo nuevo. Se puede plagiar pero aplicándolo o amoldándolo al propio estilo. Plagiar no copiar, que son cuestiones distintas. El estilo es la persona, y en ello nos va el sello de ser diferentes. Un lector debe decir: voy a leer a este u otro autor porque su estilo me gusta y me satisface. Cuando Gabriel GarcÃa Márquez publicó Cien años de soledad, los lectores querÃan más realismo mágico, en cambio, su segunda novela fue un fracaso de ventas porque escribió una totalmente diferente: El otoño del patriarca.
7.- Hay que estar al dÃa de las actividades culturales, sobre todo de la Semana Negra de Gijón, que es la feria mundial de la novela negra y de ficción, y otras novedades literarias, es muy participativa, y necesaria para quien se precie de estar al dÃa en este género.
III
LOS PRINCIPIOS
8.- JUEGO LIMPIO: El lector debe participar en la investigación de la novela junto al narrador y los personajes, por ello, el autor le debe dar al narrador y al lector la misma armas de información o indicios que al detective para que los dos puedan llegar a las misma conclusiones. No se puede sacar el narrador un indicio de la manga que hemos ocultado al lector. El lector es el verdadero rival del narrador y del autor. El lector debe seguir paso a paso los descubrimientos. Ha de ser entendido por el lector como un reto. A quien no le gustan los retos no es lector de novela negra, es lector de otro estilo literario que no le complique la vida. Es el estilo de Agatha Christie o Charles Holmes, nada ocurre porque sÃ. En la novela de suspense tipo James Bond hay que tener muy en cuenta lo que decÃa su autor Ian Fleming en 1962: “escribo sobre lo que me es placentero y me estimula”, que era como decir lo que me excita, y seguÃa aconsejando “mis tramas, aunque fantásticas, están basadas regularmente en hechos reales, pero dentro de lo posible”.
Por la regla de semejanzas, de que lo que a mà me estimula y escita y me es esplacentero o terrible también lo es para los demás mortales, radica una de la claves para escribir con aceptación, y sin dejar la lector decepcionado. Maliciosamente podemos dejar cabos sueltos, soltar bulos o indicios sin deducir o sin razonar, para que el lector los haga propios, y se diga: “este es el camino y el autor no se han dado cuenta de este detalle, yo soy más listo que el autor y el protagonistaâ€. Esto me pasó leyendo El alquimista de Lorenzo Silva. La novela interactiva o que el lector entre en el juego. De esta forma será una novela amena y participativa.
9.- EL TÃTULO: El tÃtulo, es un asunto que no podemos tomar a la ligera. El tÃtulo que se elija al principio, no tiene el porqué ser el definitivo, sino que tomaremos uno como matriz para orientarnos en nuestro trabajo de creación, también lo hemos de hacer con los capÃtulos: numerarlos y titularlos, aunque luego se quiten, sin revelar demasiado. Si no podemos memorizar un tÃtulo a la primera, este tÃtulo no nos vale.
Pero lo que sà debemos tener en cuenta es que el tÃtulo sea demasiado largo. En pocas palabras, tenemos que aliñarla con llamativas palabras, asomarnos al contenido general, decir sin decir para atrapar la vista con unas pocas palabras claves y secretas.
Lo que sirve para la novela sirve para el relato. A continuación vamos a dar unas claves imprescindibles:
10.- PUNTUACIÓN DEL TEXTO. Hay que tener en cuenta que la lectura es una carrera de vallas y que cada punto y aparte es una valla que hay que saltar, un esfuerzo, aquà el lector se nos puede quedar sin aliento, sin ganas de seguir saltando, abandonar la lectura para otro dÃa. Y los puntos y aparte más peligrosos son al final de páginas, aquà sà puede ser que le cueste darle la vuelta a la página.
11.- ¿QUIÉN CUENTA LA HISTORIA?:
Hemos de buscar la voz narrativa: El autor, el narrador, un personaje.
A quién se lo vamos a contar.
Testigos presénciales.
El narrador está fuera o dentro de la historia.
Narrador omnisciente.
12.- FINAL. Si el pricipio es dificil, el final ha de ser una obra de arte. Donde todo ha de encajar como en un puzzler o rompezabezas, toda ha de ser lógico, sin engaños. Si este final convence, es posible que tengas a un lector a tus servicios. No puedes sacarte un final de debajo de la manga. Esos finales abierto, son siemrpe la
IV
ELEMENTOS ESENCIALES DE LA NOVELA:
12. 1.- La voz narrativa:
Narradores en primera, segunda o tercera persona. Hoy dÃa en primera persona adquieren mayor credibilidad, la verosimilitud es un lago que hay que cuidar con esmero, el lector se lo tiene que creer. En primera persona parece una historia real, que ha ocurrido realmente en vez de una historia de ficción. No es necesario que sea verdad sino que lo parezca. Por ello hay que cuidar los detalles hasta el más mÃnimo.
La voz en tercera omnipotente o que lo sabe todo ya no se lleva, pasó a desuso. Aleja al narrador del lector, pone una cortina entre los dos, y el narrador, hoy en dÃa ha de coger al lectro de la mano.
12. 2.- La acción:
¿Qué hacen, a se qué se enfrentan, se persiguen, se odian, viajan? Siempre pasa algo que se tiene que resolver. O simplemente se hace una exposición de un momento muy determinado de la vida y se abandona, para retomarlo después. La frecuencia de repetir una palabra, un hecho, un nombre es importante, para que el lector no olvide lo principal de la narración que queremos darle a ver.
12. 3.- El personajes:
Darlo a conocer, su nombre, vestimenta, forma de pensar, su acciones, su gestos, sus evocaciones, sus vicios, sus defectos, cómo hablaba y qué dice, sus familia, sus amigos. Profundizar lo máximo en el personaje gasta hacerlo único, original, de aquà suelen salir los mitos. En la novela podemos encontrarnos con:
a) El protagonista.
b) El antagonista.
c) El ayudante.
d) El destinador o mediador.
e) El destinatario (el que se beneficia de la acción)
f) El objeto deseado perseguido.
g) Expertos y profesionales (Lo que asesoran legalmente)
Cada personaje debe tener su retrato singular, no general, lo vemos en El Quijote, son dos personajes comunes pero únicos. Los detalles generales no definen a nadie. Un loco es un loco original que muere cuerdo. Le queremos porque recibe humillaciones y todas las piedras de los fariseos. Sancho es un personaje del pueblo, irrepetible, más por la forma de hablar que por cómo es su retrato. Un cojo no nos dice nada, pero si ese cojo además tiene una prótesis que chirrÃa o echa unas gotas de lÃquido sinovial, ya no es lo normal. Lo más eficaz es tomar el retrato de una persona real y dale el nombre del personaje, hacerle una fucha con su pasado, su debilidades y sus virtudes, hacerle preguntas, hacerle vivir, hacerle peculiar, distinto a los demás, encarioñarnos con él.
12. 4.- ¿Qué mueve a los personajes?:
El temor.
La piedad o lástima.
Los cambios de fortuna.
La deuda.
La perturbación o el remordimiento.
La meta.
La fantasÃa, el sueño, la aventura.
12. 5.- El argumento es el apoyo de una conclusión, para dar credibilidad a un relato todo es válido desde la refutación, argumentos de autoridad o mentiras, palabras que solo sugieren y no dicen nada en concreto, con la sugerencia de algo que va a pasar, ya el lector empieza funcionarle la maquinara de su fantasÃa.
12 .6.- Leyes de la narración:
La unidad.
El movimiento.
El conflicto.
Resolución.
12. 7.- La intriga o tensión, el interés por la lectura. Potencial la curiosidad que tiene el hombre por lo que le preocupa, le asombra, o le rodea. La intriga es lo desconocido. Resolver la intriga, el caso, con genialidad es el don del escritor con talento. La intriga se consigue dando al lector unas espectativas de que algo raro está pasando, sin desvelar mucho, se continua dando pistas, hasta que se llega al final imprevisible dandole al lector su premio por haber llega hasta allÃ.
Leyes del interés:
a) Arrancar bien. (por ejmplo: Me tragué un anzuelo…)
b) No explicar demasiado.
c) Racionar la información.
d) Terminar sin darlo todo por concluido.
e) El interés humano:
f) Curiosidad.
1.-Atención o tensión, peligros próximos.
2.-Ser sincero y original.
3.- Hacer real el objeto relatado.
4.- Lo extraño o raro.
5. ¿Qué hay detrás del biombo, en la caja, en la habitación cerrada?.
12. 8.- La verosimilitud o credibilidad. No se debe escribir sobre lo que no se conoce bien. Esto nos privará del placer de recrearnos en los detalles. Si el lector no se cree lo que se le cuenta, no se le puede ganar a nuestros intereses. Ya he dicho y repito que no importa que el relato o la novela sea verdad sino que lo parezca y sea posible. Para ello las reglas más simples son la de no generalizar, sino particularizar,
12. 9.- Un recurso muy curioso del cine y del teatro, es aquel en la que se da una información al espectador que el protagonista de la pelÃcula o algún personaje desconoce, con ello se consigue que le espectador sea cómplice. Veracidad, ambientación, profundidad psicológica de los personajes.
12. 10.- El estilo:
Insistio: el estilo es la persona, con un estilo personal podemos hacer de un relato corriente una obra maestra, porque en definitiva lo importante no es la historia que se cuenta, sino cómo se cuenta, el lector quiere detalles, siente curiosidad por saber, leer cosas nuevas, que le apasionen, o le asombren, o le provoquen sentimientos o risas, penas o glorias. Todas las personas de una misma cultura tenemos los mismos sentimientos. Hemos de tener en cuenta que en estos tiempos de la televisión y el cine es muy difÃcil asombrar al espectador/lector, sobrecogerle, el hombre se ha hecho cada vez más insensible a los acontecimientos, para eso está el escritor para vapulearle. Todo ello se compensa con hacer lo mimos pero mejor, con más color, con más música, con más de lo mismo pero desde diferente perspectiva.
Cada autor debe hacer uso de su personalÃsimo estilo: originalidad en las comparaciones, en la metáforas, rigor en el argumento, facilidad sintáctica y dócil lectura.
V
LAS REGLAS FUNDAMENTALES:
1.-FICHAS:
Hay que abrir una fichero para cada novela. Abrie ficha a cada personaje con su retrato, filiación, dónde parece, cuando sale, anotar las frases que suele repetir los quid dialécticos y las palabras que suele repetir. Cada personaje ha de ser único e irrepetible. Ficha de metáforas nuevas, salir de las frases tópicas, manÃdas y sabidas. Gráfica de emociones: narración, conflicto, intriga, resolver el conflicto. Plantear algo que le inquiete al lector en la primera página, donde debe existir algo extraño, anormal, curioso, que intrigue, o una frase que llame la atención, son nuestros jazmines venenosos, hay que coger al lector desde el principio poniéndole un buen cebo en la boca o una alfombra para que entre en nuestra trampa, si consiguiéramos interesarle y que pase de la primera página, ya es nuestro. Dar información cuando nos conviene, generalmente poco a poco.
2.- Documentarse:
Toda novela requiere un trabajo previo de documentación. Lo primero para escribir sobre un tema es documentarse sobre el mismo, es decir, entrar en el tiempo histórico de la novela, qué época, es el andamiaje invisible de la novela, el ambiente, la situación humana, las costumbres el perfil de las ciudades.
Es quizás lo más aburrido, pero sin una documentación adecuada la novela carecerá de credibilidad y sobre todo si es histórica, religiosa… Supone visitar bibliotecas, consultar libros, buscar en Internet, libros on-line, base de datos del ISBN, hemerotecas, archivos. Y si es posible trasladarse al lugar donde ocurrieron los hechos.
Una vez realizada este trabajo que puede durar años, estamos en condiciones de indagar sobre lo especÃfico y genuino de nuestra historia, el lenguaje. Un ejemplo es El maestro de esgrima de Arturo Pérez Reverte, nos habla de esgrima con una precisión que nos introduce en un mundo y en una realidad, aprendemos qué es la glisada, la estocada de los 10O escudos. En mi novela histórica El rey de los moriscos me costó dos años documentarme de la rebelión de los moriscos, de la historia, de las costumbres y del lenguaje de la época.
3.- Bloc de anillas:
Debemos dedicar un bloc con anillas para el trabajo de campo para poder intercambiar hojas.. Donde se dividaeá por capÃtulos, trazar mapas, Ãndice de capÃtulos, vocabulario, listas de personales, escenarios, paisajes… Esto es el principio, luego todo este materiar hya que pasalor al ordenador.
Escrierlos los capÃtulos por separado, y trabajar luego en cada capÃtulo, sin perder la visión globar.
4.-Primera frase:
Aquà radica el éxito de ventas de las novelas. La primera frase ha de ser muy meditada, y ha de ser corta y dura. Es el anzuelo para pescar a un lector, para que te siga o no te siga leyendo, de que la compre o no la compre, o la deje en el estante de la librerÃa. Lo que no se puede hacer es empezar con una frase blanda, larga que te cuesta cinco minutos descifrarla. Empezar con una larga descripción siempre es aburrida, o empezar con un diálogos largos, tampoco no se puede empezar a escribir una frase para rellenar, hay que tener en cuenta que escribir es rehusar, eliminar párrafos en las correcciones posteriores, por eso es aconsejable escribir primero todo lo que se nos ocurra para después, en el escombreo, ir entresacando lo que no se sostiene, o es aburrido o aleja al lector del núcleo del relato novelesco.
Los mejores relatos o novelas, dependiendo del gusto del lector, son aquellas que se leen sin dificultades, con escasos puntos y aparte, huir de los guiones de diálogo, éstos y los puntos y aparte son pequeños obstáculos o dificultades para que el lector vuelva a empezar otra enumeración o enunciado, la mayorÃa de los lectores abandonan las páginas al finar de un punto y parte. O bien anticipar, como empieza Antonio Muñoz Molina en la novela Beltenebros: “Vine a Madrid para matar a un hombre…”
5.- Algunas recomendaciones finales:
Hay que hacer una copia en papel a doble espacio, y trabajar sobre ella, tachar, hacer notas marginales, corregir, encauzar, reescribir, por eso los editores piden copias a doble espacio, porque hay mucho por corregir y preguntar. Presentarla en el Registo de la Propiedad Intelectual antes de enviarla a editores o premios. Algunos editores son verdadera pirañas.
Una vez escrita recomiendo dar la novela a corregir antes de enviarla a una editorial. Hay quien se dedica a estos menesteres correctores, son personas atentas al descuido, tienen cualidades y profesionalidad ortográficas, pero nos son muy útiles para que el texto quede decentemente ortográfico. Por lo general los creadores son descuidados.
VI
¿CÓMO ESCRIBIR RELATOS?
1.- ¿Qué es un relato?:
Un relato no es un cuento, ni una novela corta, aclarado este punto podemos definirlo, a riesgo de equivocarnos o de ser ampliado, como una breve narración en el que se trata de un único tema, bien de ficción, futuristas, raros o sugerentes, extraños, insólitos, normalmente no tienen lÃmites, se acercan más a lo sobrenatural que a lo real, aunque también pueden tratar un tema de la realidad increÃble, difieren ligeramente del cuento porque estos tratan de contar una historia sin dejar cabos sueltos o finales abiertos, tratan de ser moralizantes, ejemplarificadores, o fábulas. El relato deja espacio para el asombro pero no para la meditación, y por lo general deja el final abierto. El armazón, la carpinterÃa del relato no se debe de ver, es como un plato sin huesos, un anzuelo que se lo ha de tragar entero el lector sin que se dé cuenta de su dolor. El relato debe dejar al lector destroñado en su sillón, es decir, pensando, por queé no he escrito esto yo antes, por que´no se me ocurrió amÃ.
2.- Contar relatos viene de una Ãntima necesidad del subconsciente, se disfruta mientas se escriben más que cuando se leen, cuando empezamos no sabemos cómo acabarán ni debe preocuparnos, y, estoy seguro, de que se parecerá muy poco a como lo empezamos. Pero en el texto hay que poner estilo personal, originalidad, dominar al lector con toda alevosÃa, torearle, que no vea nuestras mañas, que todo sea una balsa de aceite. La primera persona es lo más convincente. Ver un ejemplo en el relato corto: “Aniluka naiti» del que soy autor. No importa que sea verdad, sino que lo parezca.
3.- Un relato no se comienza dando detalles ni descripciones lentas, sino en el ajo de la cuestión, en un punto interesante, álgido, con una anticipación, los buenos relatos atrapan al lector desde la primera frase (una frase corta) y no le sueltan hasta el final, y luego le dejan heridas. Yo siempre tengo como modelo “Los Pájaros†de Hitchcock, es un relato largo en el que al final no podemos explicarnos el porqué los pájaros actuaron asÃ. El relato es acción más acción. Otra ejemplo de empezar es La Metamorfosis de Kafka, o El Aleph de Jorge Luis Borges, El bestiario de Julio Cortázar. No cabe el relato corto dentro del relato en lo que se llama “relatos inscritosâ€, es decir, un relato dentro de otro relato, para ello es la novela que es una suma de relatos inscritos o enlazado entre sÃ, encabalgados.
4.- Empezar:
Es necesario crear espectativas en el lector, sin desvelar demasido, el lector te debe seguir como un corderito porque tú ereses su pastor, se introducirán elementos extraños. Pero nuna olvides que al final le desbes de dar al lectro su premio, un final que no espere y que diga “ha merecido la pena perder diez minutos en leer esto”. Ejemplo: El personaje cuenta que todos los dÃas limpia el agua de su comedor, siempre lo mismo, llega su novia y le ayuda, es lo mar normal, hasta que al final descubren que por la noche los libros se bañaban en la bañera y al salir para las estaterÃas dejaban sus huellas mojados.
¿Qué haces que ya no has empezado? Por dónde empezar el relato o la novela, este debe ser el tema que más nos debe importar. Empezar por la acción más fuerte y violenta como en las pelÃculas de espÃas. Un fallo al cuidar este importante principio y arruinamos la historia. Ya he dicho que una anticipación de lo que va a pasar es una buena forma de empezar. Debe tener coherencia con lo que se ha contado, pero también puede acabar sin dar soluciones, ni moralejas. Lo normal es meter al lector en un conflicto, en un lugar inhóspito para él, extraño, curioso, tabú, religioso, que se sienta incómodo, despistado, hacerle creer que lo está ocurriendo no puede tener una solución lógica o coherente, aquà está nuestra gran baza, podemos acabarlo como nos dé en gana. Una novela, en realidad, es una historia circular, una rueda, que puede empezar a contarse por cualquier punto, lo intuitivo, esto es lo complejo, y lo que demuestra el talento del autor, es elegir bien este punto, para que el lector desee seguir. Hay que tener cuidado con los principios blandos, demasiado descriptivos, diálogos largo. En mi novela histórica El rey de los moriscos empecé la historia del protagonista casi al final, en el momento que ha perdido la lucha y es mandado a galeras y se dirigen a la batalla de Lepanto.
a) Estado latente del relato: Cuando se empieza un relato lo más aconsejable es dejarlo en la memoria del disco duro uno o dos meses, para que madure, luego volvemos a retomarlo con unas energÃa, porque nuestro subcnsciente, sin darnos, cuenta ha trabajado para nuestro relato latente.
5.- El final:
Hay que tener en cuenta que el lector no es tonto, y por lo general más listo que el autor. Si un principio debe ser bueno, con acción e intriga, nada de aburrimiento, mejor aún debe ser cuidado un final de relato o novela, pero sobre todo de relato, ha de dejar recuerdo, huella, mÃtico como el tan referido El Aleen o Los inmortales de Borges. Ha de ser rompedor, imprevisto, recuerdo, inquietud, debe sobre todo asombrarnos y sea casi mÃtico. No es puede escribir un relato sin haber leÃdo a Borges, Quiroga, Julio Cortázar, o a Casares. El lector debe exclamar: ¡joder cómo ha solucionado este tÃo el fina!, y si se quedo asombrado, recomendará la lectura del relato a un amigo, que es la única fórmula fiel, real y verdadera para que sobreviva en el tiempo.
6.- Hay que sudar:
La creación es sudar, pensar es la verdadera máquina creadora, para ello tan sólo se ha de tener actitudes, práctica y más que nada libertad de pensamientos y claridad de sÃntesis. Luego viene la perfección y la literatura. El secreto de la creación consiste en pensar y profundizar, en cualquier tema, más extensamente, y más profundamente que el común de los demás autores. Aportando novedad al lenguaje, originalidad, verosimilitud, lo nuevo y extraño, el atreverse a caminar por ciénagas, en el filo de lo posible e imposible, en la recreación.
Los temas no tienen el porqué ser trascendentales, la vida se compone de pequeños detalles, es repetitiva, la cuestión es el tratamiento que se les dan, el punto de vista particular, esos rastros de estilo que deja el autor sobre su parecer y paso por el mundo, en definitiva, lo que se llama literatura al estilo de Proust, pero sin abusar, y que actualmente es rechazada por los editores comerciales. Porque quieren recuperar la inversión realizada sobre la novela. Dar a leer para que lo corrijan otras personas, antes de darlos a la publicación.
7.- El método de trabajo:
Atreverse es la regla general. Llevar una libreta de notas dispersas (el diario es otra cosa), acumulación de materiales, trabajos de campo, y con el tiempo, en segundas o terceras lecturas nos surgirán ideas nuevas que encajan a la perfección.
Cuando una idea nace se ha de anotar, hacer un pequeño esquema del relato en el que se escribirán todas las ideas tal y como nacen en la escritura automática, más tarde perfeccionar. Luego vienen las notas marginales, romper, borrar, encajar, rehacer, siempre rehacer, la poda es constante y consiste en suprimir lo superfluo o poco interesante. Enfatizar en lo importante y condensar en lo menos importante, para ello tenemos que hacer una separación en pequeños capÃtulos o escenas donde trabajar cada dÃa. La distribución del trabajo es parcial, no global. Ampliaremos y disminuiremos la información de cada escena, acción, de cada capÃtulo.
Imprimir una copia en papel y trabajar sobre ella, es muy agradecido este sistema, hacer anotaciones marginales, tener una visión global del relato, tachar, corregir, anotar, encajar. Este trabajo primero en un bloc con anillas, y luego pasarlo al ordenador, no se puede rematar o dar por acabada sin el ordenador.
8.- Clases de relatos:
Los maestros del relato corto han sido y son los hispanoamericanos, superando, incluso a los autores en lengua inglesa, de quienes tomaron buenas notas. Crearon el boa del realismo mágico. Los relatos que más juego dan son por este orden: los surrealistas, policiacos, los enigmáticos, lo de suspense o miedo, los de horror, la ironÃa burlesca, fantásticos, amoroso, eróticos u los de aventura, con sorpresas. En el relato policiaco el secreto está en ocultar datos al lector, no le damos todo la información, se la escamoteamos, le damos lo imprescindible y cuando a nosotros nos conviene. Hay que tener cuidado con el humor, las escenas de sexo deben contarse al final de los capÃtulos.
9.- Perder el miedo a empezar a escribir:
Existe como una fobia al papel en blanco, a la pantalla en blanco del ordenar. ¿Cómo peder el miedo a empezar?, simplemente empezando ya. Si te cuesta, lo mejor es elegir varias palabras al azar de un diccionario, cuatro o cinco, y con lo que te sugieran empezar a componer un mini relato de tres o cuatro lÃneas. Esta será la matriz, la base para seguir engordándolos. Si esto no es suficiente dedÃcate a otra cosa, escribir no es lo tuyo. Escribir a ordenador es mucho más fácil, pero menos gartificante.
EJEMPLO DE RELATO MUY CORTO:
LA BAÑERA MÃGICA
ESPECTATIVAS:
Cada mañana al levantarme aparecÃa el mismo problema de siempre: agua en el suelo de la bañera, en el comedor y en la biblioteca. Primero recogÃa el agua con la fregona, después me lavaba, me afeitaba y me iba al trabajo. Por las tardes venÃa mi amiga Julia a casa, leÃamos, veÃamos la televisión o charlábamos un rato sobre nuestros proyectos futuros. Cuando descubrimos lo que pasaba, lo vimos como lo más normal, incluso me preguntaba ¿Quiénes se bañaron anoche? Y yo le contestaba: pues Dikens, Cervantes, Muñoz Molina o Kafka…
Y asà pasaban los dÃas, cada mañana la misma faena, me tocaba limpiar con la fregona el agua del suelo, un agua enjabonada y resbalosa.
Una noche que no podÃa dormir por culpa del estómago, pesadez, me levanté para tomar bicarbonato y al pasar por el cuarto de aseo me encontré a un grupo de escritores del romanticismo en la bañera: Espronceda, Larra, Zorrilla y el Duque de Rivas, no me dieron ni las buenas noches, ellos a lo suyo, a bañarse. Luego me dormà y desperté, a las 8, una hora más tarde de lo normal, me habÃa quedado dormido, llegarÃa tarde al trabajo y no limpié al agua de la bañera, como siempre, ni del comedor, ni la que inundaba la biblioteca.
Cuando por la tarde llegué del trabajo, Julia me echó la bronca.
- Tu sabes que esto no puede seguir asÃ, esto es una locura. Además no limpias el agua y alguien se puede dar un resbalón.
- Tienes razón, hay que ser realistas, razonemos, pidamos consejo a un psiquiatra, porque esto es de psiquiatrÃa, ¿digo yo, o no?
La casa se llenó de especialistas en parapsicologÃa. Nadie entendÃa que mi bañera se hubiera convertido en unos baños termales para escritores. Pero no encontraron solución alguna al caso y todo siguió igual.
RESOLUCIN INESPERADA:
Julia volvió a la carga, lo que no puede ser -me regañó- es que cada noche los libros salgan de las estanterÃas, se bañen tranquilamente y al salir no se sequen, y mojados vuelvan a sus sitios. Lo normal es que cuando se bañen se sequen con la toalla. No pido más, esto es muy peligroso, un dÃa me voy resbalar y me voy romper la espalda.
(Ramón Fernández Palmeral, 16 de junio 2007)
BibliografÃa urgente para escritores en ciernes:
La novela, Mª del Carmen Bobes Naves, Editorial SÃntesis.
El arte de la ficción, David Lodge, PenÃnsula.
¿Cómo se escribe una novela?. Silvia Adela Hohan. Plaza&Janes
¿Cómo escribir relatos?, Silvia Adela Kohan, Plaza & Janes.
¿Cómo crear personajes de ficción? Alba Editores.
¿Cómo documentar una novela? Gema Delgado, Fuentetaja
Manual para cuentistas (El arte y el oficio de contar historias), Teresa HÃmnicos, PenÃnsula.
La novela española contemporánea (Ensayo crÃtico). Ricardo Gullón. Alianza Universal.
La inspiración y el estilo, Juan Benet, Alfaguara.
¿Cómo leer textos literarios? Julián Moreiro, Edaf.
Por qué leemos novelas. Ana RodrÃguez Fischer. Ariel
La novela. R. Bourneuf R. Oueller. Ariel
Lenguaje y estilo. Stephen Ulmman. Aguilar.
R.F.P. Derechos reservados. Septiembre 2005
Revista PERITO (Literario-ArtÃstico)
PEPE BRAGAS
Ferreira Gullar: La literatura existe porque la vida no basta
Agosto 26, 2007
DANIEL SALGADO
Santiago - 04/06/2007
Ferreira Gullar (São LuÃs, Maranhão, 1930) es un poeta que procede por epifanÃas. El momento decisivo provoca el poema. “El otro dÃa abrà mi diccionario en casa y salió una araña”, relata, “un encuentro extraordinario con alguien que vive en mi casa dentro de mi libro”. Leer artículo
