Un verdadero código
Marzo 10, 2008
FEDERICO HERNÃNDEZ AGUILAR*
Hace algunos años, los “escritores†Michael Baigent y Richard Leigh publicaron el libro Holy blood, holy grial, una recopilación de “investigaciones†en torno a la presunta descendencia de Jesucristo. Hoy, convencidos de haber sido los primeros en “argumentar†la tesis, era lógico que terminaran demandando por supuesto plagio a la editorial de El código Da Vinci.
Si yo publico algo que en el futuro servirá de “inspiración†a alguien, y ese alguien logra hacerse millonario, créanme que el intento legal de Baigent y Leigh no me parecerÃa tan ridÃculo. Y aunque un juez, como les sucedió a ellos, me ponga en mi sitio recordándome que “los derechos de reproducción no protegen una idea sino la expresión de esa ideaâ€, nadie conseguirÃa sacarme de la cabeza que es la publicidad, y no el talento, lo que ha forrado de billetes a Dan Brown en detrimento mÃo.
Baigent y Leigh, claro está, tampoco son un ejemplo de originalidad. El que ciertos autores gnósticos del siglo III ya no puedan demandarlos es tan afortunado para ellos como para Brown. Pero es la única fortuna que comparten. El éxito de ventas de El código Da Vinci tal vez …

El dinero y la fama seducen mi estimado y no podemos culpar a Michael Baigent y Richard Leigh por demandar a la editorial que hizo famosa la tesis. Quizá el argumento no sea original, pero no hay que negar que la buena publicidad deja jugosas ganancias. Lo importante de este asunto es tener una buena ejecutiva de publicidad, para lo cual estamos a la orden.