La musa en calzones y la sangre en el sur
Noviembre 11, 2008
Por Mario Casasús. Saúl Ibargoyen (Montevideo, 1930) presentó un nuevo ensayo literario: Sangre en el sur (Ediciones Eón, 2007) con el que supera los 90 libros publicados; entre Cuento a cuento (relatos completos, 1997); las novelas: La sangre interminable (1982); Noche de espadas (1987); Soñar la muerte (1993); Toda la tierra (2000) y La última copa (2006). Leer artículo
Regresando a Truman Capote
Octubre 27, 2008
Truman Capote (cuyo verdadero nombre es Truman Streckfus Persons) nació en 1925, creció en el sur de los Estados Unidos, fue a la escuela en Greenwich, Connecticut y, hasta que sus cuentos empezaron a ser publicados, desempeñó diversos trabajos como lector de guiones cinematográficos, bailarÃn en una embarcación fluvial y “office boy” en la redacción de The New Yorker. Leer artículo
La Maga de Julio Cortázar
Octubre 13, 2008
Por  Juana Libedinsky.¿EncontrarÃa a la Maga? Tantas veces me habÃa bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el rÃo me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribÃa en el Pont des Arts. Leer artículo
Lobo Antunes: “Hago novela porque no sé hacer poesÃa”
Septiembre 17, 2008
BORJA HERMOSO.Será porque el sol derritiendo Lisboa en tardes de mayo permite un número razonable de sueños, pero aquel viernes, hablando con António Lobo Antunes, olÃa a infancia rescatada, amores peligrosos y alcanfor de casa encantada en las calles traseras a la Avenida da Liberdad. Leer artículo
Secretos de la narrativa panameña
Agosto 24, 2008
Marta Leonor González. David Robinson, es un poeta atraÃdo por la biologÃa y por la enseñanza, “sin pelos en la lengua†habla de la literatura de su paÃs, “Panamá es la tierra del siempre recomenzar. Leer artículo
Otoniel Guevara: el poeta es un acto de protesta
Junio 3, 2008
Por Marta Leonor González.“Sólo la poesÃa nos puede salvarâ€, recuerdo esta frase que Otoniel Guevara me dijo hace 10 años. Estudiaba en la Facultad de Comunicación de la UCA en Managua, cuando lo conocÃ. Desde entonces nuestras conversaciones sobre poesÃa no han cambiado, su devoción por la palabra ha crecido, sigue hablando poesÃa, escribiendo poesÃa y haciendo encuentros de poesÃa. Leer artículo
Roberto Sosa habla de su poesÃa
Mayo 4, 2008
LETICIA LUNA. Roberto Sosa nació en la ciudad de Yoro, Honduras, el 18 de abril de 1930 y es considerado, por la crÃtica especializada, como uno de los poetas más relevantes de Centroamérica y el poeta vivo más prestigiado de Honduras. Leer artículo
Gioconda Belli reinventa a Eva
Abril 7, 2008
Una mezcla de poesÃa y misterio, sobre los orÃgenes de Adán y Eva, forma parte de la historia del próximo libro de Gioconda Belli. Recibió hace unos dÃas el Premio Biblioteca Breve en Barcelona, dotado 30.000 euros y que en años anteriores han sido otorgado a Mario Vargas Llosa, Luis Goytisolo y Juan Benet. Leer artículo
Ferreira Gullar: La literatura existe porque la vida no basta
Agosto 26, 2007
DANIEL SALGADO
Santiago - 04/06/2007
Ferreira Gullar (São LuÃs, Maranhão, 1930) es un poeta que procede por epifanÃas. El momento decisivo provoca el poema. “El otro dÃa abrà mi diccionario en casa y salió una araña”, relata, “un encuentro extraordinario con alguien que vive en mi casa dentro de mi libro”. Leer artículo
Cuentos y novelas de Sergio RamÃrez
Julio 3, 2007
JOSÉ JUAN COLÃN. OKLAHOMA UNIVERSITY
Sergio RamÃrez nació en Masatepe, Nicaragua, en 1942 y participó en la revolución sandinista que derrocó al último de los Somoza, fungiendo como Vicepresidente de su paÃs durante el gobierno sandinista. Es parte de la generación de escritores que surgen después del “Boom†y su novela Margarita está linda la mar ganó el prestigioso premio Alfaguara de novela en 1998. Ha escrito además: Castigo divino, ¿Te dio miedo la sangre?, Un baile de máscaras, Cuentos completos, Mentiras verdaderas (ensayos sobre la creación literaria), Catalina y Catalina (volumen de cuentos), Sombras nada más y Mil y una muertes (2004). A la fecha Sergio RamÃrez se dedica únicamente a la escritura.
En el último congreso de LASA en marzo de 2004 en Las Vegas, Nevada, Sergio RamÃrez estuvo presente para cubrir una de las conferencias magistrales y he aquà una entrevista hecha al gran escritor nicaragüense. Esta charla que, como toda conversación con un escritor acerca de su propia obra, fue muy reveladora, nos ilustra un tanto sobre la propia poética del escritor y su filosofÃa sobre la escritura, de cuentos en este caso, y su relación con la realidad. Pero pasemos sin más preámbulos al objeto de esta entrevista, la narrativa corta del escritor. La charla es reproducida únicamente con los cambios de edición que fueron necesarios para mejor comprensión del texto, evitando, claro está, tocar la esencia del tema.
J.C. Si pudiera recordarnos Sergio cuándo escribió su primer cuento y por qué lo escribió. Es decir, si hubo algo que lo empujó a escribirlo.
Sergio. Bueno, mi primer cuento, el que yo considero mi primer cuento de oficio, tiene que ver con mis sensaciones al llegar a la ciudad de León, cuando yo salà de Masatepe a estudiar derecho. Para mà fue un tránsito cultural muy importante. Yo venÃa de un pequeño pueblo, de una burguesÃa rural y comerciante, ladino, entre mestizo e indÃgena, a una ciudad diferente, donde está la universidad; una ciudad de una gran tradición histórica y este cuento tiene que ver con este cambio de atmósfera. Se llama simplemente “El estudiante,†porque es mi cuento prácticamente autobiográfico. El estudiante que llega del pequeño pueblo a esta ciudad y de repente ve su sueño de ser abogado interrumpido, porque al padre lo meten preso en una rebelión contra Somoza y tiene que regresarse a su pueblo, que es lo que pasaba con muchos estudiantes. Entonces yo ocupé este tránsito mÃo para escribir esta historia.
Yo siempre he creÃdo que escribir, como dice Bashevis Singer viene de una necesidad, uno siente una necesidad vital de comunicar algo que uno supone que otros no saben y quisieran saber. Me parece que el que no tiene ese don no es escritor, ese don de interpretar la curiosidad de otros. Y bueno, yo siento que tenÃa eso desde niño, esta necesidad de contar.
J.C. Dentro de esta necesidad de que usted habla, ¿hay algún otro motivo, digamos, una fuerza externa que lo empuje a apurar esa necesidad de comunicar, de escribir, de decir, de contar?
Sergio. Yo creo que el hecho de escribir y publicar estaba muy conectado ¿no? Podemos decir que es la fuerza externa. El que otros sepan lo que uno escribió, o conozcan lo que uno escribió, es decir, convertir el hecho privado de escribir en el hecho público de publicar me parece que son las dos caras de la misma moneda. Obviamente siempre hay gente alrededor de uno que lo anima a escribir. Yo dirÃa que mi madre jugó un papel importante en este sentido y después el doctor Fiallos Gil, que era el director de la Universidad de León, quien me estimuló mucho a ser escritor. Siempre insistÃa en que yo no hiciera lo que él habÃa hecho, que habÃa sido desperdiciar su vida y no escribir.
J.C. Lindo pensamiento ese. Dentro de este acto de escribir, he escuchado en diversas ocasiones que el escritor debe saber cuando empieza a escribir a donde va ¿es este su caso o desarrolla la idea sobre la marcha?
Sergio. Es distinto una novela que un cuento. Yo creo que en el cuento uno conoce desde el principio a donde va, porque el cuento depende de un planteamiento central que uno mismo se hace. Claro, una vez que el cuento tiene que pasar por el tamiz del artificio, pues las cosas pueden cambiar. Yo siempre he intentado los cuentos rotundos, que tienen un desenlace sorpresivo, un golpe de efecto al final, y eso obviamente es artificio ¿no? Eso puede venir con la idea central o hay que buscarlo.
En la novela me parece que no. Yo… mi experiencia de escribir la novela es que las cosas pueden cambiar mucho en el camino. Como un cuadro en que se van poniendo distintas capas de pintura, uno pone una capa y después pone otra, y quizá lo que yo imaginaba al principio que iba a ser la novela resulta completamente diferente.
Yo he oÃdo de esos escritores que tienen todo en la cabeza y de repente como quien deja caer un bloque, expulsan lo que tienen de una sola vez. Yo no soy ese tipo de escritor, porque yo creo que la escritura tiene mucho que ver con el lenguaje, obviamente, no es que yo crea, tiene mucho que ver con el lenguaje, y en la medida que uno trabaja el lenguaje hasta la estructura va cambiando. Mucho depende del lenguaje.
J.C. Me mencionaba usted en un intercambio de correo electrónico que tuvimos, aquellos primeros cuatro cuentos que usted habÃa eliminado de la antologÃa de Alfaguara y me llamó la atención que los catalogó usted como inmaduros. ¿Cuál es el sentido de eso?
Sergio. No sé… no sé, ya ni me acuerdo cuales son los que yo eliminé, me parece que eliminé “El estudiante†¿no?
J.C. SÃ, fue uno de ellos.
Sergio. Y me parece que es un error porque… sÃ, porque es mi primer cuento ¿no?
J.C. “El cobarde,†“El estudiante,†“La tarjeta†y “Al rescate†fueron los que eliminó y me causa curiosidad el hecho.
Sergio. ¿Esos cuatro?
J.C. SÃ.
Sergio. Ajá…no sé. “El estudiante†no sé por qué lo quité.
J.C. Es mera curiosidad. No lleva intento de crÃtica ni nada de eso.
Sergio. Realmente a mi me pareció de que yo venÃa evolucionando. “El cobarde†quizá porque es un cuento que está facturado a manera vernácula. Yo venÃa, como todos los latinoamericanos venÃamos de la influencia de Salarrué, de esta cosa vernácula, del mundo indÃgena ¿no? Y…este otro “Al rescate†que se trata de estos animales, de las vacas, pues me pareció flojo. Pero, si ahora yo hiciera otra revisión yo rescatarÃa “El estudiante†y quizá “La tarjeta.â€
J.C. Es solamente que estos cuentos, como usted mencionaba, me parecen de los más cercanos a usted, entonces me causó cierta extrañeza el hecho, pero eso es todo.
Sergio. Tienes razón, en la próxima edición los pondrÃa.
J.C. En cuanto a la importancia alegórica de su cuentÃstica
¿Hay algún intento alegórico? o no, ¿Cuál es el valor alegórico en este sentido, si lo hay?
Sergio. Los cuentos tienen mucho de alegorÃa siempre ¿no? Y quizá donde yo me meto más con la alegorÃa de mi propio paÃs es en los cuentos que están en Charles Atlas, que ya son estas alegorÃas que tienen que ver con la imagen de Nicaragua. La nieve, Jacqueline Kennedy y Charles Atlas, es decir, usando estos personajes exógenos, viendo la nieve como personaje exógeno, Charles Atlas, Jackie Kennedy y reflejar lo que es la alegorÃa del paÃs frente al fenómeno de la enajenación cultural.
J.C. La pregunta eterna Sergio, cuya respuesta estoy seguro ha repetido muchas veces, polÃtica-escritura. ¿Cuál es la relación, desde su punto de vista, entre la polÃtica y la escritura?
Sergio. Bueno, yo creo que eso tiene mucho que ver con la realidad y con los escenarios de la realidad. Yo creo que en Centroamérica, en Nicaragua particularmente, lo que es la dimensión pública de la vida tiene mucha fuerza. No es como decÃa Balzac, que la historia privada es la historia de las naciones sino al revés, la vida pública se convierte en la historia privada. Y hasta para contar una historia de adulterio, de amor, o de celos, siempre hay un trasfondo de cañonazos, o de explosiones, o de revoluciones, o de golpes de estado, dictaduras militares. Me parece que es imposible en el escenario de la escritura desligar las dos cosas, hasta la literatura intimista está teñida de hechos públicos. Sin embargo, yo me cuidé y me sigo cuidando de lo que es la literatura con intención polÃtica, es decir, la literatura con intención de hacerle propaganda a una idea o de promover una idea.
Tal vez han resultado buenas obras de arte de estas intenciones, pero yo desconfÃo mucho de las novelas de tesis. Aunque no sean sólo tesis polÃticas sino tesis culturales. A mà me parece que por eso a mà Henry James a veces me resulta tan pesado, porque siempre está queriendo demostrar que la civilización europea es decadente y la civilización americana es la emergente, la que tiene los valores éticos nuevos, ¿Eso es una tesis no? y puesta en casi toda su obra. Pero bueno, hay también obras de propaganda como Casa Blanca y algunas otras, por lo tanto yo no quiero ser tan absoluto en este sentido. A mà me gusta mucho cuidarme sobre todo porque yo he estado en el escenario polÃtico, Ni usé la literatura para promover el sandinismo y ahora que yo salà del Frente Sandinista, tampoco pienso usarla para denigrar a la revolución. Me parece que no es ese el oficio de la escritura. La escritura tiene que partir, y esto yo lo aprendà hace muchos años, desde el quinto punto de vista. La neutralidad no es posible, obviamente, pero partir los puntos de vista me parece que es lo que es la verdadera literatura. Acercarse a un tema desde ese quinto punto de vista.
J.C. Hablábamos de la evolución de su cuentÃstica. Desde su punto de vista ¿De qué manera usted cree que ha evolucionado a partir de “El estudiante†por ejemplo, hasta “Un bosque oscuro†que es de los últimos que ha escrito?
Sergio. Quizá más que de una evolución yo hablarÃa de una involución. Cada vez se me hace más difÃcil escribir. Yo recuerdo que cuando escribÃa los primeros cuentos, que están en ese primer libro que se llamó Cuentos, y como hacÃamos la revista Ventana en una imprenta que se trabajaba incluso con tipos móviles y cuando yo iba a corregir las planas que se hacÃan por galeradas, esas tiras de papel largas, yo me traÃa de la imprenta esas largas tiras de papel que se hacÃan de los desperdicios, de los pliegos
para sacar las galeras para las pruebas de imprenta. Yo metÃa en el carro de la máquina de escribir, allá en la RectorÃa de la Universidad, porque usaba las máquinas de las secretarias, estas tiras largas para no tener que estar cambiando la hoja y una historia me la escribÃa de una sentada y corregÃa poco. Eso se puede notar en la escritura ¿no? Ahora al revés, yo corrijo mucho. Comentaba a la hora de la comida que ya se vuelve una verdadera neurosis ponerse frente a un párrafo, y ver como está estructurado ese párrafo; cuantas repeticiones de una palabra hay, cuantos que, las cacofonÃas, las comas. Esa última parte de la escritura a mà me atormenta mucho. TodavÃa cuando dejo la hoja, o ya la dejo de ver en la pantalla, siempre quedo dudando si ya no hay más que corregir.
Pero bueno, me parece que esto es un asunto de la edad, la escritura juvenil nunca puede ser asÃ. Yo creo que un muchacho de veinte años que se ponga a escribir como yo escribo está fracasado, porque a esa edad uno tiene que ser más irresponsable. Quizá la mente más explosiva, la imaginación tiene que ver menos con las estructuras, con el lenguaje.
J.C. La cuestión de la identidad Sergio. Hay en su cuentÃstica una eterna dicotomÃa (no voy a llamarla comparación) Nicaragua y los Estados Unidos ¿Tiene algo que ver esto con lo que hablábamos sobre la identidad del individuo que se gana buscándola?
Sergio. SÃ. Bueno yo creo que esa marca yo la llevo hasta la muerte, eso del conflicto Nicaragua-Estados Unidos en todos sus aspectos. Mi paÃs ha estado marcado por ese conflicto y yo como escritor también. Eso es imposible que no sea asÃ. Y todos mis cuentos de Charles Atlas tienen esa intención, la de colocarme yo como escritor de un paÃs con las influencias culturales de los Estados Unidos y decir cómo la enajenación cultural afecta a la burguesÃa. Y esto ha vuelto a ocurrir otra vez. La revolución no trató de crear una enemistad cultural con los Estados Unidos, sino de contraponer los valores nacionales; de alguna manera contraponer el orgullo nacional, el orgullo de la nacionalidad frente a la enajenación, frente a la invasión cultural. Me parece que la piedra está rodando otra vez en otro sentido; no es sólo el destino de Nicaragua sino el de toda América Latina. Ahora me parece que más bien hay un descobije de los paÃses con la globalización mucho más profunda. Ya hay una homogenización peor, obscura, todo lo que es nacional está perdiendo prestigio rápidamente, valor afectivo incluso. Y la modernidad, o la postmodernidad, tiene mucho que ver con que los paÃses se despojen de cualquier tipo de entidad o de identidad nacional. En este sentido me parece que los medios de comunicación juegan un papel verdaderamente devastador. Y bueno, es difÃcil saber qué va a ocurrir en el futuro, porque cada vez más la cultura va a ser más global, más homogénea. Pero yo no digo que por eso hay que olvidarse de los valores nacionales, me parece que al contrario, precisamente por eso hay que buscar una cultura nacional que oponer de alguna manera.
J.C. Entonces que hay de lo que algunos escritores mencionan, el que la experiencia como individuo debe ponerse de lado al momento de escribir. O sea, para que el arte como tal alcance al lector, en vez de la experiencia individual del escritor.
Sergio. Bueno…me parece que el procedimiento es al revés ¿no? Uno tiene que poner de por medio su experiencia, que es su vida, en la escritura, si no, caemos en la Noveu Romance francesa que a mi me parece atroz, una cosa abstracta despojada de toda sustancia. Y es lo que yo decÃa, en la vida privada va a estar bien metida la vida pública, que es más poderosa que nosotros.
J.C. en algún momento le escuché hablar de la longitud que debiera tener un cuento. Me parece que usted mencionaba, corrÃjame si estoy mal, una longitud de doce páginas más o menos.
Sergio. Doce cuartillas a doble lÃnea. De doce a quince páginas me parece un tamaño ideal a mÃ.
J.C.¿)Por qué?
Sergio. Un cuento lo que no dijo en quince páginas ya no lo puede decir, creo. Vamos a ver, en un cuento de una idea central si yo llego a tener veinticinco páginas, tengo que comenzar a quitar lo superfluo, porque en un cuento no puede haber nada superfluo, nada de distracción de la idea central. No sé. Esto es muy arbitrario ¿no? Pero me parece que en siete páginas a lÃnea seguida se consigue un buen cuento.
J.C. ¿“Vallejo�
Sergio. Es que “Vallejo†se sale de este parámetro, porque quizá “Vallejo†es una novela fallida. Es más esto que se llamaba la noveleta, que ya no es un cuento. Y allà sà yo sabÃa que lo que tenÃa que decir no podÃa contarlo como un cuento, porque también yo estaba experimentando con una literatura autobiográfica y en este texto yo cuento mucho de mi vida en BerlÃn. Hay mucho de autobiográfico en esta historia. Eso no es el parámetro del cuento para mÃ. El parámetro de un cuento es como “Un bosque oscuro†por ejemplo, o “Catalina y Catalina,†o como “La viuda Carlota.†Tal vez éste tiene un poco más de páginas, pero allà yo estoy ensayando un cuento policiaco, que es un género que está bastante olvidado. Lo mejor del género policiaco son cuentos.
J.C. ¿Cual cree usted que sea el futuro de la cuentÃstica en Latinoamérica? Pregunto esto porque tengo la impresión que el cuento sigue siendo ninguneado de alguna manera en comparación con la novela.
Sergio. Creo que el cuento está incluido en todas partes. El cuento se inventó en los Estados Unidos. El Short Story se inventó aquÃ. Era para leer en los tranvÃas, en las antesalas de los dentistas. Eran recogidos y se publicaban en las revistas, en los periódicos. Yo ahora me fijo mucho cuando voy en el metro en alguna ciudad que aquà la gente lee muchÃsimo. Hago mi estadÃstica y en un vagón de tren, el veinte o treinta por ciento de la gente va leyendo algo y eso es bien alto. Me encuentro gente agarrada del tubo cuando va muy lleno el metro con un gran bladerÃo de Grisham. Es decir, la gente lee Grisham que tiene seiscientas páginas y no lee un cuento. Alguien asà deberÃa estar leyendo un cuento para un tranvÃa y no un novelón de éstos.
Pero bueno, me parece que el cuento ha ido siendo desplazado. Además, en América Latina nunca tuvo esta dinámica que tuvo en los Estados Unidos. Nadie en México va leyendo en un autobús un libro, va leyendo un peneque, el peneque es esa historieta cómica; es un producto cultural diferente el del cuento en América Latina. Entonces, no sé, quizá el cuento en América Latina hay que verlo más bien como obra de arte, como un propósito más artÃstico que artesanal o que utilitario. Aquà el cuento tuvo este sentido de llegar al público, de divertir, de verse. Es distinto un cuento de O. Henry a un cuento de Juan Rulfo, por ejemplo.
J.C. Bien Sergio, creo que esas son todas las preguntas que traÃa para usted. Le agradezco infinitamente su tiempo y espero que nos encontremos de nuevo y podamos continuar la charla.
